Su Modus Operandi Los Delata


Por Alejandro Román Sánchez

 

En la vida nos encontramos con personas y grupos que, pese a su narrativa y conducta aparentemente amical, su modus operandi los delata. Los retrata de cuerpo, mente y corazón.

Demandan gratitud y lealtad de los demás, construidas a base de favores calculados, de empatía taimada y de amistad interesada.

El clientelismo, la presión, el temor y la pertenencia e intención maliciosas, formando una comunidad de cautivos, son su nectar y sus armas preferidas y recurrentes. Utilizadas con más vehemencia cada vez.

Se valen de dichas armas para reclamar gratitud y lealtad, sin importar, cada vez más, el transcurso del tiempo, su cuestionable desempeño, sus decisiones inconsultas y la falta de compromiso por el bienestar común y los destinos de la institución y del país.

El apoyo a ellos se hace cada vez más pesaroso, empalagoso y nocivo, debido al alto costo que representa para las personas pensantes, de principios y de bien.

Cada vez más ponen en jaque a sus seguidores, dependiendo cada vez más del clientelismo, de la presión, de la empatía solapada, de la amistad intencionada y de la identidad amañada.

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