China inspira al éxito mundial

Bandera de China y Panama en Arte

Por: José Dídimo Escobar Samaniego

Panamá

 

Distinguidas autoridades Judiciales de China,

Del Colegio Nacional de Jueces

Funcionarios Judiciales del Poder Judicial y de las Fiscalia de China

Apreciados compañeros participantes.

Es un privilegio y un alto honor expresar nuestra eterna gratitud por la oportunidad de poder ser parte de esta memorable experiencia, compartiendo los avances del derecho en general y la administración de justicia en nuestras particulares realidades.

Cuando Marco Polo, ese destacado italiano que, zarpo de Venecia para supuestamente descubrir a China, en su primer viaje quedo sorprendido de lo que sus ojos veían hace 755 años.

Veía una civilización con avances impresionantes en la construcción de ciudades, canales,  desarrollo de la cerámica, dominio de metales, comercios de tejidos finos como la seda, la pólvora, escritura, desconocido todo esto por occidente y el desarrollo del esplendoroso comercio en lo que se llamó la ruta de la seda.

Así de gratamente impresionados y sorprendidos de China y los chinos, estamos todos los latinoamericanos participantes de este evento, porque no dejan de sorprender al mundo.

Pero, cómo no asombrarse con la majestuosa ciudad prohibida, su exquisita y fina arquitectura. Como no asombrarse uno visita, ve y da pasos en la Gran y milenaria Muralla China, en la que podemos percatarnos de una obra humana inimaginable y que aun en los tiempos modernos desafía a la mente y las capacidades humanas. Obra construida por obreros, ingenieros y arquitectos de la época que desafían aun a los actuales habitantes de la tierra. Como no sorprendernos de la belleza de Pekín, su limpieza y su exuberante vegetación y jardines en que nuestros ojos y el alma se deleitan.

Como no sorprenderse del desarrollo económico y social del campo y de los servicios como la educación y la salud, el transporte público y general, los servicios públicos básicos que, hoy disfrutan los chino

Setenta y siete años han pasado desde que la revolución china encabezada por Mao Tse Dong proclamara el nacimiento de la República Popular de China y hoy sorprenden al mundo, construyendo el proyecto más formidable de una sociedad que disfruta de su desarrollo real, no una simple consigna.

Su fuerza, la del pueblo chino, está en su milenaria y rica historia que, ha sido recuperada, en su sencillez, calidez y humildad, en su cultura, educación y su experiencia de construir una sociedad que permite a todos, la oportunidad de realizar sus sueno en condición de iguales y como lo señaló el presidente Xi Jin Ping, que en la administración de justicia, en cada proceso y sentencia, pueda verse reflejada la equidad y la justicia.

Un país que aspira a la justicia igual para todos, es una nación que camina por senderos de paz porque donde haya justicia, siempre habrá paz y sosiego como hemos podido constatar.

Durante un poco más de tres semanas intensas y extensas, hemos escuchado a académicos del más alto nivel, exponer la realidad del Sistema Judicial chino.

Sus exposiciones han sido resúmenes de lo que está ocurriendo en vivo en toda China y que destaca la preparación del Recurso Humano de la más alta calidad que administra justicia, los que tienen a cargo la investigación de los hechos, la defensa publica, y en su conjunto la resolución de los conflictos de las distintas jurisdicciones en toda China que garantiza el clima de sosiego que se vive en este país y que nosotros hemos podido constatar a lo largo de muchas visitas presenciales a las diferentes instancias que hemos podido visitar en distintas regiones del Centro de China, en donde surgió hace muchos siglos esta formidable civilización.

Hemos venido aquí a compartir el desarrollo del Estado de Derecho chino, de sus instituciones, de sus experiencias y ser testigos de este formidable esfuerzo en los que se están estableciendo novedosos y revolucionarios conceptos de protección a la dignidad humana y también protección a la naturaleza, nuestra hermana.

Aquí la justicia funciona con un alto y exitoso grado de solución a sus conflictos por la vía de la mediación. Pero es que también la justicia opera con sentido oportuno, expedito, prontitud y lo más importante, hay certeza del castigo, porque sería un eufemismo hablar de administración de justicia sin la garantía de la ejecución de las sentencias.

Nos ha impresionado enormemente lo que China ha avanzado en la aplicación y el uso de la tecnología y la Inteligencia Artificial para facilitar el acceso y la solución oportuna de las causas que se presentan ante los tribunales. Seguramente de estas experiencias la comunidad internacional podrá alimentarse y nutrirse y sabemos que China no es egoísta, sino que comparte su experiencia con amplio desprendimiento

En el cumplimiento de este programa académico, extenso e intenso, hemos constatado el extraordinario acervo histórico de la civilización China y la fortaleza de una sola nación China, cuyos fundamentos y raíces probadas datan de más de 7 mil años.

Ello nos lleva a compartir que China es una sola e indivisible. Que no tiene asidero jurídico alguno romper su unidad e intentar desmembrar parte de su territorio histórico, política que está especialmente inspiradas y procuradas por el conjuro de potencias que le regatean a China su espacio en la historia, y se inscriben como protagonistas en el escenario antihistórico de procurar, por envidia y maldad, la división del territorio chino y su pueblo que es uno solo, como uno solo es el pueblo vietnamita, el coreano, el alemán y el pueblo latinoamericano.

Precisamente, en América Latina estamos próximos a celebrar en Panamá el 200 aniversario del Congreso Anfictiónico de Panamá, Convocado por Simón Bolívar, nuestro común libertador en 1826, con los ojos puestos en la unidad latinoamericana como la forma de poder acceder a futuro digno, ser un actor importante de la comunidad internacional y poder asegurar la libertad ganada en los campos de batalla contra el imperialismo español.

Desde entonces, fuerzas poderosas del naciente imperio norteamericano, impone tres años antes, en 1823, la Doctrina Monroe dirigida a conspirar contra nuestros pueblos y a impedir el desarrollo de nuestra independencia y desarrollo como región importante en el mundo actual.

Aún hoy, se nos trata como su traspatio, se nos suprime nuestra soberanía e intentan que nuestra relación mutuamente beneficiosa entre China y Latinoamérica, no se desarrolle y no sea posible o se malogre, ejerciendo una política colonial de supresión de nuestra libertad en nombre de la ~democracia*.

Pero la fuerza de la razón de nuestros pueblos tiene la virtud de imponerse ante la mezquindad de tratar de alejarnos a pesar de que estamos llamados a vivir hermanados, elevando cada vez más la dignidad humana y logrando que la felicidad de nuestros pueblos deje de ser una quimera.

Este intercambio fortalece, sin duda, el conocimiento de nuestros sistemas judiciales, pero además, permite la comprensión de nuestras realidades posibilita poder formular propuestas de solución a nuestros desafíos en materia de justicia en cada uno de nuestros países , poniendo a nuestra gente en el centro de todo nuestro esfuerzo.

Hemos estado en la calle, viajando en autobuses en tren de alta velocidad, en metro, hemos caminado calles de Pekín, Hemos palpado con nuestros propios ojos, la disciplina, el trabajo, la gentileza y esmero de los funcionarios públicos, pero hemos tenido contacto con la gente a la que hemos observado con su proverbial sencillez y una gran alegría genuina y orgullo legítimo de los logros alcanzados y que saben que mucha gente noble se sacrificó para hoy estar siendo un país que sigue sorprendiendo al mundo, por su desarrollo y prosperidad que hoy disfrutan.

Todo es posible por una dirección política sabía que sabe escuchar y servir a su pueblo y que no sucumbe ante la vanidad y la corrupción que tanto daño les hace a nuestros países.

Por encima de los esfuerzos para separarnos, cada día, con la ayuda de Dios, nuestros pueblos se unirán aun temas y podremos construir juntos, una humanidad digna.

En nombre de todos mis compañeros latinoamericanos, queremos expresar las Gracias a los organizadores, al Colegio de Jueces de China, a los magistrados del Tribunal Supremo, los Magistrados Provinciales, Distritales y locales y a la Juntas Populares de Justicia y los amigables componedores o facilitadores de los arreglos de las controversias y a los miembros de la Fiscalía de China y a los representantes de la Policía con la que hemos tratado y escuchado sus magistrales exposiciones en este Seminario.

A todos los que nos brindaron la oportunidad de disfrutar la riqueza gastronómica de china, a los que nos atendieron en los distintos centros donde nos hospedaron, por sus finas intenciones y detalles inigualables, a todo el equipo de trabajo y organizadores que nos atendió en cada momento con la exquisita gentileza de entrañables amigos.

Nos vamos a nuestros países inspirados en una China que está llamada a liderar con virtud al mundo, no para oprimirlo, sino para ayudar a abrir oportunidades de bienestar para todos, porque hemos vistos sus inmensos logros y sabiendo que es posible lograr la paz de nuestros pueblos a través de una administración de justicia oportuna que se empine ante la inmunidad, la impunidad y la corrupción y que se administre con firmeza y sin venganza, pero sin miramiento alguno.

Muchas Gracias y Que Dios les Bendiga

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