A casi dos años de gobierno de Mulino:Desgaste extenso e inmenso y falta de gobernanza


Por: José Dídimo Escobar Samaniego
La seria crisis que atraviesa el país, en materia de seguridad, desempleo, endeudamiento público, y decisiones judiciales de la Corte Internacional de Justicia y de la OIT que dejan en la orfandad jurídica al régimen por la persecución reiterada y sistemática a los sectores gremiales, laborales, magisteriales. Sin embargo, en casi dos azarosos años de ejercicio del poder, el régimen ha insistido categóricamente que, este gobierno responde solo al sector empresarial.
Los veintitrés meses y medio de ese perverso ejercicio, dan cuenta de la imposición a sangre y fuego de la nueva Ley antipopular de la CSS, donde el gobierno se caracterizó por la arbitrariedad y el sometimiento de los más amplios sectores sociales que piensan diferente de la clase gobernante y en donde se desprecia la gobernanza que, es el conjunto de procesos, reglas y prácticas para tomar decisiones y regular asuntos públicos, implicando la interacción respetuosa entre Estado, sociedad civil y mercado, buscando un equilibrio y eficiencia en la gestión responsable de recursos y el logro de objetivos comunes, bajo principios de transparencia, inclusión y rendición de cuentas, más allá del gobierno tradicional jerárquico impositivo como se ha caracterizado de manera clara en estos casi dos años, el gobierno de Mulino.
Este gobierno ha fallado en disminuir la evasión y elusión fiscal de los sectores más poderosos económicos, que llega a la suma de más de doce mil millones de balboas anuales, lo cual es un golpe mortal a las finanzas públicas, que se encuentran en cuidados intensivos y con una deuda que sobrepasa los sesenta mil millones de balboas y cuyo servicio compromete los cerca de cuatro mil millones de dólares anuales. Todo esto se entiende, porque no van los empresarios a regularizar la evasión y la elusión porque es condenarse ellos mismos desde el poder, lo cual señala la impresentable e insostenible inmoralidad del ejercicio del poder político actual.
Los amplios recortes presupuestarios, de este año que iniciamos, se ciernen sobre la educación, la salud y el gasto social en general. La forma de cuadrar el presupuesto sigue siendo por la vía de agrandar el hueco de la deuda externa que se ha convertido en altamente peligrosa y muy cerca de exponer gravemente la soberanía del país.
El Gabinete entero, casi sin excepción, han fracasado estrepitosamente sus asignaciones y sus resultados distan mucho de estar a la altura de las circunstancias, lo cual hace que problemas como el agua en Azuero, a casi un año de su grave condición, no exista una solución que aminore la angustia y la zozobra que se vive en los hogares, en esta parte del país.
La lucha contra la corrupción ha resultado un discurso vacío y muchos son los que están bajo el amparo de impunidad, especialmente los amigos del régimen.
Nuestra política internacional es no tenerla y solo cumplimos vergonzosamente, tareas asignadas por el USA.
El régimen de Mulino adolece de apoyo popular, y su respaldo no alcanza ni el 12% en la población, lo cual lo convierte en el gobierno más íngrimo, conocido en los últimos ochenta años.
Nos queda a los panameños, unirnos y pedir a Nuestro Señor Jesucristo que nos libre de la maldad que sostiene perversamente el régimen actual, de seguir neciamente por el camino, donde cada día, la brecha entre ricos y pobres se hace más amplia y profunda, y Dios quiera que podamos recuperar la dignidad, el decoro y la decencia para el bien de nuestra patria y de todos los panameños.













