

.
El error de los gobiernos es administrar el estado como si éste fuera un partido político y peor aún, sectario y respondiendo a intereses minoritarios de la sociedad.
En la teoría moderna el estado debe formalmente representar el interés general de la sociedad.
Un estado sectario propicia antidemocracia y regímenes sectarios y autoritarios.
Este tipo de estado desnaturaliza todo el entramado institucional; al igual que pervierte aparatos en la sociedad civil, como los medios de comunicación que son pervertidos para servir a ese tipo de estado y gobierno.
Panamá hoy enfrenta realidades que dan curso a un orden que tramita y reedita formas propias de un hacer mediador antidemocrático.
La crítica, en un escenario como el descrito, tiene que estar dirigida a recomponer esos paradigmas a la ultranza de conservadores y reaccionarios.
La hegemonía oligarca y su régimen es el rostro que pervierte todo lo que se presente o aspire a ser realmente democrático y humano.
En consecuencia, el contenido de los desafíos que tiene la sociedad y la nación, son claros. Restaurar una especie de republicanismo a realmente democrático y de relevante ciudadanía participativa.














