Panamá huele a peligro

Victoriano Rodríguez Santos

 

Si Panamá, en algún momento, en cualquier punto de su geografía, embajadas, consulados o sedes diplomáticas, sufriere ataque (de cualquier tipo o acción), de hecho, tendremos a quien culpar, pero no solamente a él, también a todos y cada uno de los que conforman el gabinete o Ejecutivo.

 

Igualmente, a los que se arrastran (llámese periodistas, abogados, ingenieros, economistas o de cualquier otra carrera) tras la miseria de un cargo por afinidad o política, incluso sin tener la idoneidad. Ese salario anti patriota que genuflexos denigran el profesionalismo, abanicando banderas que no es la panameña o intereses arbitrarios o ilegales.

 

Panamá históricamente es un País Pacífico, es su naturaleza. Donde impera la sencillez y la modestia humana, pero lo daña el actuar de políticos cobardes, borrachos y hambrientos de poder. También de las riquezas que genera nuestro País, por lo cual, generalmente se arrodillan ante el imperio yanki. Qué diferencia con el expresidente Roberto F. Chiari (1960/64).

 

Como lo decía Omar Torrijos, “el Canal es indefendible”. Nuestra mayor fortaleza es la Neutralidad y mantenernos como PAÍS NO ALINEADO, no ser escudo de asesinos ni perversos, presuntos demócratas, pero tiranos. Panamá firmó el Tratado de Neutralidad, el cual cobardemente han violado, sin medir hasta dónde llega la paciencia de los panameños, pero fue mostrada contra la minera en octubre y noviembre de 2023, lo que trajo en consecuencia el Fallo contra la Ley 406.

 

Panamá huele a peligro. Estamos a un paso, un momento, un botón para ser sitiados, hostigados y quizás hasta bombardeados por la posición que mantiene el Ejecutivo de tomar parte, con opiniones o actuares, de una guerra ilegal que no tiene razón de ser, pero que tampoco nos compete a menos que nuestra conducta fuera el compromiso por la paz. ¿Hasta dónde el Ejecutivo puede poner en peligro el Canal, el País y a todos los panameños?

 

Lo hemos escrito y expresado por décadas: “Dios es panameño”. Quizás por eso Panamá ha sido liberada de tantos desastres naturales, ahora, tenemos que liberarnos de políticos oportunistas y corruptos, como en décadas pasadas. Un voto hace diferencia. Soy el hijo de Juana. Dios te salve, Panamá.

 

Economista, educador, máster en Recursos Humanos.

 

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