123 AÑOS DE VIDA DEL GUERRILLERO TRANSPARENTE

Licdo. Vístor Collado S.

Lic. Víctor Collado S.

El viernes último anterior se cumplieron 123 años del cobarde asesinato de Victoriano Lorenzo Troya en la plaza de Chiriquí (hoy de Francia, San Felipe), en un instante cuando el sol se alistaba para esconderse.
En las bóvedas de esa misma plaza, el guerrillero cumplió la pena de 9 años por la muerte de Pedro Hoyos, abusador suelto, que lo había provocado y amenazado de muerte.
El 15/5/23 publicamos la Opinión Dominical con ocasión de otro aniversario de su ajusticiamiento, y hoy reproducimos algunas de aquellas líneas porque la historia no ha cambiado tanto como para no hacerlo.
«Sin que se sepa en qué día y en qué mes nació, lo que se tiene como cierto es que Victoriano Lorenzo Troya nació en 1897 y cuando fue fusilado (el 15/5/1903. un día como antes de ayer, apenas tenía 36 años, cumplidos o por cumplir». Le causaron la muerte a balazos a razón de uno por cada año que vivió.
Luego de una afamada disputa pública a finales de la década del 60, en la que se batieron a duelo de palabras, el historiador Ernesto J. Castillero R. y Diógenes de la Rosa, destacado polímata, la visión que se conocía sobre Victoriano cambió por completo y desde entonces a la fecha, aquella figura maltratada y distorsionada por los gacetilleros de la clase oligarca, fue reevaluada para situarlo como aquel combatiente coclesano que «…llegó invicto
al sacrificio, no pidió clemencia a sus verdugos, y se mantuvo fiel y consecuente con sus principios de vida y lucha».
Si el Tratado de 21/11/02, firmado en el acorazado USS Wisconsin, sagazmente tranquilo en las aguas mansas de la Bahía de Pmá, cerró el conflicto armado de los miles días, junto con los Convenios de Neerlandia y Chinácota, mostró los colmillos de los intereses imperialista de los EU, para imponer la paz entre liberales y conservadores y asegurarse el control de la ruta del istmo en reemplazo de los franceses, fue también el pretexto para «…acabar con la rebeldía y espíritu contestario que se advertía en Victoriano dadas sus señales de no estar solícito para acomodarse a las manipulaciones politiqueras y mercantiles de las élites dominantes».
Y agregamos hace 3 años: «Consumada la traición no fue posible que los victimarios contuvieran su cobardía y por eso decidieron esconder sus restos mortales en un malogrado intento para sepultar su ejemplo. Pero como el pueblo siempre supera a los sicarios, en lugar de lamentarse por no encontrarlo en los cementerios, se hizo posible que hoy día el guerrillero inmortal tenga voz y asiento en todas las trincheras que se abren en el campo de las batallas sociales». En otras palabras: acabaron con la existencia de Lorenzo pero para que continuara su recorrido desde las montañas de La Negrita.
El camarada Chagmarín lo versificó de mejor manera:
«La podrida burguesía en la traición
se solaza por eso en aquella plaza
te mataron ese día. El yanqui felón
reía en su flamante crucero pero tu
blanco sombrero ensangrentado se
alzó y un estandarte pintó:
PRIMERO ENTRE LOS PRIMEROS»

Diríamos, naturalmente, que las peleas se hacen peleando pero, es más evidente que no hay victoria sin pelear.

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