El caos del Transporte Público en Panamá

Por José Escobar

Las manos de los politiqueros, han causado y ahondado lo que hoy vivismos desde hace mucho tiempo. Un verdadero caos del transporte público que afecta a todos los panameños de a pie.

La gente recuerda a los diablos rojos, con sus pavos,, sentados y parados como sardina en lata y entonces los gobiernos de turno se comprometieron a resolver el problema, y efectivamente  cambiaron el sistema y vino el sistema de los metrobuses, pero en el medio se dio un criminal negociado de muchos millones en la que un grupo de avivatos recibieron esos millones como indemnización a buses destartalados y a veces hasta sin máquina, a cambio de 75 mil balboas por auténtica chatarra que a lo sumo valían 5 mil balboas y que el gobierno terminó vendiendo por cien dólares. Esa suma sobrepreciada, se repartía con los funcionarios que avaluaban y admitían la chatarra y sobrepeciaban los certificados de operación. Luego se dio una investigación de la que todos salieron ilesos, porque aquí en Panamá, los corruptos, es decir, los verdaderos maleantes compran las sentencias a su medida. Es mas, algunos de ellos, son en la actualidad, altos funcionarios de este gobierno.

El sistema de taxis o transporte selectivo, desde que se privatizó hace años, las concesionarias se adueñaron del negocio y nunca ha habido un esfuerzo real para mejorar el servicio sino para hacer negocio y sobreexplotar tanto a los trabajadores del volante como a prestar un pésimo servicio a los panameños.

Las mayorías de estas concesionarias, son de capital extranjero que abusan de los panameños. Las empresa compran un auto en alrededor de diez mil dólares como el caso de un Picanto o i -10 y establecen un contrato con el conductor para que al usar el auto, cada 24 horas de transfiera 35 dólares a la concesionaria. Esa suma trabaje o no trabaje el conductor debe pagarla todos los días. Si el carro se daña, demoran en arreglarlo. Esta cuota diaria hace un total de 12,775, lo que indica que en el primer año de trabajo ya sacaron el capital de inversión, y si esto se multiplica por 4 años, asciende a la suma de (51,100) Cincuenta y un mil, cien dólares, es decir, cinco veces el valor del auto. Un auténtico atraco. En esas circunstancias, entonces le transfieren el auto al conductor, pero para esa fecha y dada la intensidad de la operación del carro, ya esta depreciado y convertido en una chatarra, pero las autoridades no ponen orden en lo absoluto.

Si por alguna razón, después de dos y tres años de haber abonado miles de dólares, usted tiene un percance, Dios no lo quiera y deja de pagar una semana, automáticamente le quitan el carro y todo su esfuerzo queda en las manos de estas empresas agiotistas y el conductor futuro dueño en la más absoluto desamparo, en virtud del contrato leonino que sirve de fundamento a esta maleantería.

Todo es que esquema de explotación es lo que explicada en cierto modo el mal servicio que se presta y los precios a los consumidores, pero también el trauma que viven los conductores que son convertidos en esclavos de las concesionarias y terminan afectados en su salud y con una chatarra que les requerirá muchos gastos en mecánica y mantenimiento y además sin cupo para operar.

Qué decir de los buses piratas en los que están involucrados ex comisionados y aún vigentes, es decir, los que tienen que poner orden son los que lo organizan.

Regular los servicios de las aplicaciones como UBER, InDriver.

Mientras tanto, el Gobierno de Panamá oficializó el Decreto Ejecutivo No. 10 del 16 de abril de 2026, que regula el transporte por plataformas (Uber, InDriver, etc.) como «Taxi de Lujo» (TL). Exige certificados de operación, aval de prestatarias, conductores panameños, vehículos con menos de siete años y uso de placas «TL», buscando ordenar el servicio. pero generando críticas por restricciones similares al taxi tradicional.

Lo que queda claro es que, este gobierno parece no querer asumir la grave responsabilidad de ordenar el transporte selectivo como corresponde, por lo que los panameños seguiremos sufriendo un mal servicio de un auténtico caos de este vital servicio público, como consecuencia de esa negligencia y grave irresponsabilidad oficial.

La ciudadanía reclama una solución integral al problema del transporte  y si este gobierno incapaz, no tiene esa propuesta, nosotros aquí en este programa, Hablemos Claro, si tenemos ideas y una propuesta integral de solución a esta problemática que cuando se abra este debate la ponemos a disposición de la ciudadanía.

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