Cuando ser genuflexo les causa placer y gozo.

El Gobierno Nacional Se Sintió Cómodo Cediendo A Las Presiones Del Gobierno De Trump; La Soberanía A Contrapelo Del Tratado De Neutralidad Permanente.

Por: Ramiro Guerra
El gobierno del presidente Mulino se allanó a las presiones de los Estados Unidos y de su presidente con relación a la soberanía y sobre todo a la integridad nacional; en particular a la violación del Tratado de Neutralidad permanente. El principio de nuestro derecho a la autodeterminación fue relativizado al extremo que, se nos ha impuesto, con quien tener relación.
Lo anterior dio lugar al contexto político para que los Estado Unidos, impusiera la salida de una empresa, con nexo y arraigo chino, que manejaba los puertos de Balboa y Cristóbal.
La tesis de que el contrato con Panamá Port adolecía de inconstitucionalidad y el fallo de la Corte Suprema que así lo declaró, estuvo precedido de fuerte presiones gringa. Tanto así, que ese fallo, fue celebrado por Trump.  Más grave aún, las autoridades estadounidenses, conocieron el fallo antes que los panameños.
Somos del criterio que estábamos frente a un libreto trabajado en Estados Unidos y sencillamente el estado de Panamá, dirigido por el gobierno, siempre estuvo anuente a esa estrategia de control de los puertos.
Lo anterior, dentro de una política permanente, de ceder a la política internacional de geopolítica  hacia la región, que está debe estar bajo control y dominio de ellos. El monroismo de vuelta.
El gobierno dio un paso de genuflexión y los resultados están a la vista. China ha reaccionado contra naves y buques de bandera panameña, generando con ello, complicaciones de Panamá en el comercio marítimo mundial. Eso se pudo haber evitado, pero pesó más la presión de Trump y la complacencia del gobierno.
Los Estados Unidos ha presionado tanto a nuestro país, a contrapelo de la constitución, del derecho internacional y en particular, del tratado con nuestro país; relativo a la neutralidad permanente.
Llamó la atención, qué en todo este affaire, el gobierno nunca convocó a los panameños en dirección a defender la soberanía y el rechazo a la presencia de bases militares gringas en el territorio nacional. Al  pueblo no se le tomó participación alguna y sencillamente tranzaron y cedieron la soberanía y nuestra integridad.
Hoy, esa política de ceder y ceder, a los intereses de los Estados Unidos nos coloca, a los panameños, en la ruta de volver a enarbolar el nacionalismo y salida de la presencia militar yanqui del territorio nacional.
Bajo la rúbrica del gobierno del Presidente Mulino, el perfil de nuestro país como soberano, se ha mediatizado.  Al extremo que el embajador de Trump, se conduce como si estuviera en un protectorado. Está fuera de lugar.
Resulta evidente que la política exterior es errada y deviene un factor que no facilita  o promueve el desarrollo económico.
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