No se dejen confundir.

Eduardo A. Reyes Vargas

 

Iniciamos manifestando nuestra aceptación que los partidos políticos en América Latina y al Norte de ella, han perdido la confianza de sus electores.

Igual quienes se presentan con plataformas de esperanzas, ya sea de derecha o de izquierda.

No por ello podemos descalificar las ideologías que aún no mueren, como la socialista, socialdemócrata o liberal porque sus gobiernos fracasan ya sea por la corrupción o por que presentaron plataformas pre-electorales que no iban a cumplir.

Es decir, demagógicas.

Lo que ocurre en Perú o Argentina, por los posibles errores de sus Presidentes en ejercicio y malos colaboradores no sustenta la falla de una ideología.

Es la falla de los hombres o mujeres.

 Realmente no eran convencidos de sus creencias y valores políticos,

Es como cuando tus padres te enseñaron altos valores éticos y morales y fuiste el mayor traidor para con ellos.

¿Fueron culpables tus padres?

Así como ese hay muchos ejemplos.

Igual ha ocurrido con los que exaltan el liberalismo o neoliberalismo, pues igualmente no cumplieron sus promesas y adentraron a sus pueblos en más desigualdades

Se aprovechan los medios de comunicación social de una u otra orientación para confundir a las poblaciones, no siendo muchas veces autocríticos.

Sabemos también que los organismos internacionales financieros por los endeudamientos absurdos de nuestras naciones y la corrupción rampante, tienen una soga al cuello de cada país, para tensarla cuando no les agradan ciertas políticas. O practicar el ahorcamiento.

La social democracia en países como Noruega, Suecia, Suiza o Dinamarca, han otorgado mejores estados de bienestar a sus poblaciones.

Hoy también sometidos por los poderosos globales que desean que solo existan dos clases, los ricos y los pobres.

No nos dejemos confundir.

Hagamos nuestras selecciones en función del conocimiento profundo y real de los que aspiran a gobernarnos.

La trayectoria pública y privada debe ser conocida para poder ponderar dar un apoyo.

Y digo privada, pues los malos comportamientos en esos escenarios, ya sean familiares o de gestión laboral, expresan las conductas a esperarse si llegan al poder público.

Y que hablar los que ya han ocupado un cargo público, aunque sea de Representante de Corregimiento mostraron a la saciedad sus genes de piratas y asaltadores del erario público.

Las elecciones del 2024 se presentan en un entorno muy nublado. La luz de un juicio objetivo nos permitirá tomar las mejores decisiones.

Compartir

Debes estar conectado para publicar un comentario.