

Por: Ramiro Guerra M. Abogado y Cientista Político
Basta leer al príncipe de Nicolás Maquiavelo para percatarse uno, que la política o el arte de gobernar , su fundamentos, el cómo lograr empatías con los gobernados. En dicha obra, muy subliminalmente expone la cuestión de la legitimidad social; es decir los medios del cual debe valerse el gobernante para lograr uno u otro. Se escribe que esta obra marcó la transición hacia el estado moderno. Escribió Maquiavelo, » es mejor actuar y arrepentirse» Palabras mas o menos, si te equivocas , admitélo.La gobernabilidad no tiene como cualidad el don de la infalibilidad.Ser fuerte no significa, ignorar tus debilidades.
Los ciudadanos y los pueblos, saben identificar el talón de Aquiles de los gobernantes. La soberbia y la vanidad, pésimo aliados de un gobernante. Cuando un gobernante pierde empatía y su capital de aceptación se ve diezmado, es difícil recuperarlo. No es imposible.La clave, reconocer que no es infalible y que el poder debe compartirse para servir democráticamente.
El líder debe ser capaz de crear y hacer cosas grandes. Otros grandes enemigos del gobernante,los aduladores y los rasputines de palacio. Cuando el gobernante está en un barco de zozobra, se pierden. Talves Omar Torrijos no leyó el Príncipe de Maquiavelo, pero hizo gala de sus máximas.














