Lo sucedido hoy entre dos figuras notables de la política en un recinto público de justicia, es deplorable y caracteriza de cuerpo entero, la poca calidad de la clase política tradicional, cuyo comportamiento, como en otras ocasiones de dichos personajes, es deleznable y bochornoso y que por tanto, no merece nuestra mínima apreciación y menos como un tema que vayamos a tomar en consideración para ser publicado en El Periódico de Panamá, como está sucediendo en otros medios y redes sociales, solo para alimentar el morbo.
Una vez más asistimos obligados a ver el despropósito que busca distraer al pueblo; no solo a partir de los protagonistas de este incidente vergonzoso, sino de quienes teniendo en sus manos los medios de comunicación social, que deben servir al buen entretenimiento, a la información veraz y objetiva, a la formación y capacitación de las personas, más bien han caído, igualmente, en festinar la desgracia y la conducta altisonante y oprobiosa de quienes, en un momento de la historia del país, tuvieron la oportunidad de dirigir las riendas del Estado Panameño y que sin embargo, sólo respondieron a sus apetencias y abyectas conductas que los llevó al enriquecimiento ilícito a costa de los dineros del pueblo.
Parece ser que la máxima de Noam Chomsky se está cumpliendo y que tales acontecimientos sólo son un manto para cubrir los verdaderos problemas que hay en nuestro país, todavía sitiado por la pandemia de la Covid -19, por la explotación miserable, por el desempleo y la falta de oportunidades, por la displicencia y la falta de liderazgo y que a través de los tradicionales medios de comunicación social, solo se está matizando la impunidad con sus comunes sesgos informativos en donde solo se mantiene la atención sobre el suceso mordaz y el elogio de la impunidad. Al fin y al cabo Pan y Circo.















