En Bocas del Toro, la oscuridad no solo fue la ausencia de luz y el bloqueo a todo tipo de comunicación, fue también la ausencia de humanidad, de respeto por la dignidad humana, el respeto por la libertad y el culto y obediencia ciega a la tiranía, lo que ha terminado por avergonzarnos a todos los panameños que creemos en una sociedad de iguales y en donde se respeten los derechos humanos.


Por: José Dídimo Escobar Samaniego
















