No Existe La Sorpresa En Política.
Por Ramiro Guerra M.
Jurista, escritor y cientista político.


Mulino y Rubio
Sería ingenuo, pensar que Panamá es una isla que está al margen de las contradicciones propias del mundo de la geopolítica.
El que fuera secretario de estado de EE.UU. en la década del setenta, Henry Kissinger, acotó que, se puede ser enemigo de los Estados Unidos, pero estar consciente de los daños que se te pueden venir encima. Pero también se puede ser amigo de USA y pensar que todo está bien y cuando no lo esperabas, el imperio se te viene encima.


Omar Torrijos Herrera dijo: «Estados Unidos no andan buscando amigos…, no les interesa tener amigos…, si no lambones. Ellos prefieren a un lambón que aún amigo».
Omar Torrijos, fue enfático cuando señaló que, Estados Unidos no tenía amigos, sino intereses.
Argentina, con Javier Miley, que no hace tiempo dejó entrever su gran amor por Donald Trump, recién acaba de recibir un puñetazo al mentón, por parte los Estados Unidos con su política arancelaria. Un duro golpe a la economía argentina. Otro caso, Zelensky de Ucrania, fue usada por Estado Unidos, en su guerra contra Rusia. Ucrania, su guerra, fue financiada por USA y Europa. Recursos en sumas multimillonarias, armamentos y alta tecnología.
Resulta que ahora, Ucrania, viene estando en la mira de su mentor. Trump lo señala como un dictador decadente. Exige el pago de la multimillonaria ayuda que se le dispensó durante la guerra con Rusia.
Veamos el caso de Panamá. Sus gobernantes jamás pensaron que los Estados Unidos, desataría esa ola de mentiras y ataques, con el propósito de retomar el canal. Se vanagloriaban de su gran amistad con los Estados Unidos y no era oculto su genuflexión vergonzosa.
Lo que estamos observando, solo constituye la punta del icerberg. En adelante se estarán sucediendo hechos, que muchos daban como imposibles.
Otro hecho recién, Trump asciende al poder, envió un mensajero a Venezuela. Según el presidente Maduro, se dieron diálogos positivos para ambas naciones.
Resulta que el bocón y títere, que se hace llamar presidente, Edmundo González y todo su sindicato de la ultraderecha encabezado por María Corina Machado, no suenan ni truenan.















